Introducir un nuevo animal en un hogar donde ya hay una mascota puede ser estresante para todos. Pero con paciencia y el método correcto, perros y gatos pueden convivir en perfecta armonía.
Antes de la presentación: preparación del espacio
Asegúrate de que el gato tiene zonas de escape elevadas (encimeras, estanterías) a las que el perro no pueda acceder. El gato necesita sentir que puede escapar si lo necesita. Esto reduce el estrés enormemente.
La presentación gradual en 4 fases
Fase 1: mantén las mascotas separadas en habitaciones distintas (1-3 días). Fase 2: intercambia objetos con el olor de cada uno. Fase 3: permíteles verse a través de una puerta entreabierta. Fase 4: primer contacto supervisado con el perro con correa.
Señales de que va bien (y de que no)
Va bien si el perro muestra curiosidad tranquila y el gato bufa pero sin arañar. Va mal si el perro persigue agresivamente o el gato no come ni sale de su escondite después de varios días.