La calma: una habilidad que se puede enseñar
Muchos propietarios asumen que si su perro es hiperactivo o nervioso, así es su carácter y poco se puede hacer. Esta idea es incorrecta. La calma es una habilidad que puede enseñarse y reforzarse, igual que el "sienta" o el "quieto". Un perro que sabe calmarse voluntariamente es un compañero mucho más fácil y agradable en cualquier situación.
El error más común: reforzar la agitación
Cuando un perro está excitado y queremos que se calme, tendemos a acariciarle, hablarle o darle atención para "tranquilizarle". El problema es que el perro interpreta esa atención como refuerzo del comportamiento agitado. Retira toda la atención cuando el perro esté excitado y ofrécela cuando esté tranquilo.
Enseñar a "relajarse" en su sitio
Designa un lugar de descanso (cama o manta). Siempre que el perro vaya a ese lugar voluntariamente, refuérzalo con un premio y voz suave. Progresivamente, empieza a pedir "a tu sitio" y refuerza cuando obedece y se tumba. El objetivo es que ese lugar se asocie con calma y sea donde el perro va cuando necesita bajar la activación.
El masaje canino
El masaje en zonas específicas (base de las orejas, zona pectoral, lomo) activa el sistema nervioso parasimpático y reduce físicamente el nivel de cortisol. Muchos perros aprenden a relajarse completamente con sesiones de masaje de 5-10 minutos. Hazlo siempre cuando el perro ya esté moderadamente tranquilo para no reforzar la excitación.
Descompresión mediante ejercicio previo
Un perro que ha hecho suficiente ejercicio tiene un umbral de activación más alto. Si tu perro está constantemente en un estado de alta excitación, revisa si está recibiendo suficiente actividad física y mental diaria.