La panleucopenia felina: la enfermedad vírica más peligrosa del gato
La panleucopenia felina, también conocida como parvovirosis felina o "distemper" felino, es una enfermedad vírica altamente contagiosa y frecuentemente mortal, especialmente en gatitos sin vacunar. Es causada por el Parvovirus felino (FPV), un virus muy resistente que puede sobrevivir en el ambiente durante meses o años.
¿Cómo se transmite?
El virus se transmite por contacto directo con gatos infectados, por sus heces, orina o secreciones, o por contacto con objetos contaminados (comederos, transportines, ropa). Los humanos pueden actuar como portadores mecánicos en el calzado. La desinfección con lejía al 5% inactiva el virus en superficies.
Síntomas
Los síntomas aparecen entre 2 y 10 días tras la exposición. Incluyen: fiebre alta seguida de hipotermia, letargia extrema, anorexia total, vómitos y diarrea grave (a veces con sangre), dolor abdominal y deshidratación rápida. En gatitos muy jóvenes, la muerte puede ocurrir en pocas horas.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en los síntomas clínicos, el hemograma (leucopenia extrema), y puede confirmarse con un test rápido de parvovirus. El tratamiento es de soporte intensivo: fluidoterapia, antibióticos, antieméticos y nutrición asistida. Con tratamiento veterinario intensivo, la tasa de supervivencia mejora significativamente.
Prevención: solo la vacuna funciona
La vacuna contra la panleucopenia es una de las vacunas "core" (esenciales) del gato, incluida en la trivalente estándar (rinotraqueitis, calicivirus, panleucopenia). Los gatitos reciben la serie primaria entre las 8 y 16 semanas, seguida de un refuerzo al año y posteriormente cada 3 años.
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