La introducción de un nuevo gato: por qué es tan delicada
Los gatos son animales territoriales. A diferencia de los perros, que suelen dar la bienvenida a otros perros con entusiasmo, los gatos establecen territorios claros y perciben la llegada de un desconocido como una amenaza directa. Una mala presentación puede crear conflictos que duran meses o años.
Fase 1: El aislamiento inicial (días 1-7)
El nuevo gato debe instalarse en una habitación propia con todo lo necesario: comida, agua, arenero, cama y juguetes. Los gatos residentes sabrán que hay alguien nuevo por el olfato, sin necesidad de verle. Permite que se acostumbren al olor durante días antes de proceder.
Fase 2: Intercambio de olores (días 3-10)
Intercambia las mantas o cojines entre el nuevo gato y los residentes para que se familiaricen con los olores mutuamente. Frota una toalla en un gato y déjala cerca del otro. Cuando ambos ignoren o reaccionen positivamente a los olores del otro, estás listo para el siguiente paso.
Fase 3: Encuentros visuales controlados (días 7-14)
Instala una barrera (puerta de rejilla, barrera de bebé) en la habitación del nuevo gato. Así pueden verse sin poder tocarse. Distrae con juguetes o premios para crear asociaciones positivas con la presencia del otro.
Fase 4: Primer contacto físico (semana 2-3)
Permite el primer contacto libre solo cuando ninguno muestre signos de estrés en los encuentros visuales. El primer encuentro debe ser breve y supervisado. Bufidos y gruñidos son normales; ataques físicos sostenidos no lo son y requieren separación.
Ten paciencia. Algunos gatos tardan semanas; otros meses. Las prisas son el mayor enemigo de una buena convivencia felina.