Los parásitos: invisibles pero presentes
Muchos perros conviven con parásitos internos o externos durante meses sin que sus dueños lo sepan. Aprender a detectar las señales más comunes permite actuar a tiempo y evitar problemas de salud más graves.
Señales de parásitos internos
Lombrices intestinales: barriga hinchada (especialmente en cachorros), diarrea, vómitos ocasionales, pelo opaco, pérdida de peso a pesar de comer bien. En infestaciones visibles, pueden verse lombrices blancas en las heces o el vómito.
Tenias: segmentos blancos parecidos a granos de arroz en las heces o adheridos al pelo alrededor del ano. El perro puede arrastrar el trasero por el suelo (aunque esto también puede indicar problemas de glándulas anales).
Giardia: diarrea muy líquida y maloliente, muchas veces intermitente. Frecuente en cachorros y perros que beben agua de charcos o ríos.
Señales de parásitos externos
Pulgas: rascado intenso, especialmente en la base de la cola y lomo. Puede verse "suciedad de pulga" (pequeños puntos negros que al mojarse dejan rastro rojizo) en la piel. Las pulgas se mueven rápido y son difíciles de ver directamente.
Garrapatas: pequeños bultos en la piel, especialmente en zonas con poco pelo (cuello, axilas, entre los dedos, orejas). Al inspeccionarlos de cerca, se ve el parásito enganchado.
Sarna: picor intensísimo, pérdida de pelo en zonas específicas (orejas, codos, cara), costras y enrojecimiento de la piel.
Tratamiento
El veterinario es quien debe diagnosticar y prescribir el tratamiento correcto. Existen antiparasitarios de amplio espectro muy eficaces tanto para parásitos internos como externos. La prevención regular es siempre más barata y sencilla que el tratamiento.
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