La epilepsia canina: más común de lo que se cree
La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en los perros, especialmente en ciertas razas como el Labrador, el Pastor Belga, el Beagle o el Border Collie. Aunque puede ser aterradora de presenciar, con el tratamiento adecuado muchos perros epilépticos llevan una vida completamente normal.
Tipos de convulsiones
Crisis tónico-clónicas generalizadas: las más dramáticas y reconocibles. El perro cae de lado, pierde el conocimiento, contrae y sacude las extremidades de forma involuntaria, puede babear, orinar o defecar. Duran entre 30 segundos y 2 minutos. Crisis focales: afectan solo a una parte del cuerpo (movimientos repetitivos de una pata, masticación en el aire, contracción facial). El perro puede permanecer consciente.
Qué hacer durante una crisis
Mantén la calma. No sujetes al perro ni introduzcas nada en su boca (no existe riesgo real de que se trague la lengua y podrías resultar mordido). Aleja muebles y objetos que puedan causarle daño. Observa el reloj: la duración es información crucial para el veterinario. Habla con voz suave para reducir el estímulo externo.
Cuándo llamar al veterinario urgente
Una crisis que dura más de 5 minutos (status epilepticus) es una emergencia vital que requiere atención veterinaria inmediata. También si el perro sufre más de 2-3 crisis en 24 horas.
Tratamiento
La epilepsia idiopática (sin causa identificable) se trata con antiepilépticos de por vida. Con la medicación adecuada, la mayoría de perros epilépticos reducen significativamente la frecuencia e intensidad de las crisis.