La relación de los gatos con el agua: más compleja que el mito
Se dice que los gatos odian el agua, pero la realidad es mucho más matizada. La relación de cada gato con el agua depende de su historia de socialización, su genética, su raza y sus experiencias individuales. Y aunque la mayoría prefiere mantenerse seca, hay excepciones fascinantes.
Por qué la mayoría de gatos evitan mojarse
A diferencia de la mayoría de mamíferos, el pelo de los gatos no repele el agua eficientemente. Cuando se moja, tarda mucho en secarse y en ese tiempo el gato pierde calor y se siente incómodo. Desde un punto de vista evolutivo, los antecesores del gato doméstico vivían en climas áridos donde el agua era escasa y los gatos nunca desarrollaron un vínculo con ella.
La fascinación con el agua en movimiento
Sin embargo, muchos gatos que rehúyen el baño son fascinados por el agua corriente. Pueden pasar minutos observando el grifo, metiendo la pata bajo el chorro o intentando "atrapar" el agua. Esto tiene base evolutiva: el agua en movimiento era más segura que el agua estancada en la naturaleza, y el instinto cazador se activa ante cualquier objeto en movimiento.
Razas que aman el agua
El Maine Coon, el Turco de Van, el Angora Turco y el Bengalí son conocidos por su especial atracción por el agua. Algunos propietarios de estas razas reportan gatos que entran voluntariamente en la ducha o la bañera.
La socialización temprana
Los gatitos expuestos al agua de forma gradual y positiva durante las primeras semanas de vida suelen tolerarla mucho mejor que los adultos que nunca han tenido contacto con ella.