Perros y bebés: una convivencia posible y enriquecedora
La llegada de un bebé supone un gran cambio para el perro de la familia. Con preparación adecuada, la mayoría de perros se adaptan perfectamente y muchos bebés crecen con los perros como sus mejores amigos.
Preparación antes de que llegue el bebé
Empieza meses antes: refuerza la obediencia básica. Expón al perro a los sonidos de bebé (lloros, risas). Introduce el olor del bebé llevando a casa ropa o una manta antes de la vuelta del hospital. Establece zonas del hogar donde el perro no tiene acceso (habitación del bebé inicialmente).
El primer encuentro
Con el bebé en brazos del adulto, permite que el perro se acerque a oler con calma. No fuerces el contacto — deja que el perro marque su propio ritmo. Premia la calma y el comportamiento tranquilo.
Reglas de convivencia diaria
Nunca dejes al perro y al bebé solos sin supervisión adulta, independientemente de lo confiable que sea el perro. El cansancio, el dolor o el estrés pueden alterar el comportamiento de cualquier animal. Enséñale al bebé desde que puede comprender a respetar al perro: no molestarle mientras come, no tirarle del pelo, respetar sus señales de incomodidad.
Señales de estrés en el perro
Bostezo excesivo, lamerse los labios, girarse de lado, evitación activa, gruñidos bajos. Ante estos signos, deja que el perro se aleje y busca asesoramiento etológico.